La Policía Nacional detiene a cuatro personas, entre ellas la presunta líder del grupo, que captaba a «mulas» bancarias con falsas ofertas de empleo para canalizar el dinero de las reservas de viviendas anunciadas en internet
La Policía Nacional ha desarticulado en Alicante un entramado dedicado presuntamente a estafar mediante anuncios falsos de alquiler de viviendas publicados en portales de internet. La operación se ha saldado con cuatro detenidos, dos hombres y dos mujeres de entre 28 y 32 años, a quienes se atribuyen presuntos delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal.
Según la investigación policial, la trama habría perjudicado a 41 personas de distintos puntos de España, con un importe defraudado que asciende a 52.968 euros.
La presunta líder del grupo, detenida en su domicilio, donde también se llevó a cabo un registro, habría organizado el sistema para captar a personas que actuaban como intermediarias en el movimiento del dinero. Durante la operación, los agentes intervinieron 1.470 euros que podrían proceder de la actividad delictiva.
Falsas ofertas de empleo para captar a las víctimas
La investigación comenzó a raíz de varias denuncias que apuntaban a una organización cuyo origen se situaría en Alicante y que utilizaba portales inmobiliarios para publicar anuncios fraudulentos de alquiler, principalmente en Madrid y Marbella, donde los precios de las viviendas son elevados.
Para mover el dinero obtenido de las supuestas reservas, la organización reclutaba a personas mediante falsas ofertas de trabajo, habitualmente para realizar labores de secretariado desde casa. A las candidatas se les prometía un empleo relacionado con la gestión de reservas de alojamientos vacacionales y se les indicaba que debían abrir cuentas bancarias a su nombre para recibir transferencias.
Sin embargo, esas cuentas se utilizaban para canalizar el dinero de las estafas. Las personas captadas debían retirar las cantidades recibidas en cajeros o ventanillas y entregarlas en efectivo a intermediarios enviados por la organización, que finalmente hacían llegar los fondos a la presunta responsable intelectual.
Una de las colaboradoras sospechó y denunció
El caso dio un giro cuando una mujer que había recibido una de estas ofertas laborales comenzó a sospechar de la verdadera naturaleza del trabajo. Según la Policía, había sido contactada por WhatsApp por otra mujer, que le ofreció un puesto de secretaría para gestionar reservas de alquileres vacacionales.
La supuesta empleada recibía instrucciones para retirar el dinero ingresado en su cuenta y entregarlo en un sobre a una persona enviada por su «jefa», ya fuera en su domicilio o en un establecimiento de Alicante.
Cuando le pidieron que abriera una segunda cuenta bancaria, sospechó que podía estar siendo utilizada como «mula» para mover fondos de origen ilícito y acudió a la Policía Nacional. Su denuncia se incorporó a la investigación.
Tarjetas telefónicas y cuentas para ocultar el rastro del dinero
Las pesquisas permitieron a los investigadores reconstruir el funcionamiento de la trama. Además de las falsas ofertas de empleo, el grupo habría recurrido a tarjetas de telefonía registradas con datos parciales o ficticios para dificultar la identificación de quienes las utilizaban.
La organización también elegía cuentas de banca digital que permitían realizar operaciones y retirar efectivo a través de una red de establecimientos asociados, como comercios, locutorios, bares y administraciones de lotería. Según la investigación, este sistema facilitaba la circulación del dinero y dificultaba seguir su rastro.
Los agentes consideran que las cuentas se habrían abierto expresamente para recibir, transferir y retirar fondos procedentes de las presuntas estafas inmobiliarias, con el objetivo de ocultar su origen.
Una vez identificados los implicados y reunidos los indicios, la Policía detuvo primero a la presunta autora intelectual en su domicilio y posteriormente a otros tres colaboradores. Los cuatro están investigados por su presunta participación en la trama.