El calor regresa con fuerza a la provincia tras el breve respiro de las tormentas, mientras el episodio de poniente disparará los termómetros durante la semana
Después de varios días marcados por la inestabilidad atmosférica, las tormentas y el descenso temporal de las temperaturas, Alicante vuelve a enfrentarse a un episodio de calor extremo que mantendrá a gran parte de la Comunitat Valenciana bajo vigilancia meteorológica.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha activado el aviso naranja para este miércoles por temperaturas que podrían alcanzar los 43 grados en distintos puntos de Valencia y Alicante. La situación coincide, además, con un escenario especialmente delicado desde el punto de vista forestal, ya que la combinación de calor intenso, viento de poniente y una humedad ambiental muy baja incrementará notablemente el riesgo de incendios.
El cambio de tiempo supone un nuevo capítulo en un verano marcado por los contrastes. En apenas unos días, la Comunitat Valenciana ha pasado de las tormentas asociadas a una vaguada atlántica a un nuevo episodio de temperaturas excepcionalmente elevadas.
El poniente, el gran protagonista de la semana
Los expertos señalan al viento de poniente como el principal responsable del repunte térmico previsto para los próximos días.
Este fenómeno transporta masas de aire cálido y seco desde el interior de la Península hacia el litoral mediterráneo. Durante su recorrido, el aire pierde humedad y aumenta su temperatura, provocando jornadas especialmente sofocantes en la provincia de Alicante.
La entrada de este flujo cálido hará que los termómetros vuelvan a situarse muy por encima de los valores habituales para esta época del año, especialmente en las comarcas del interior, aunque el litoral tampoco escapará a sus efectos.
Además del incremento de las temperaturas, el ambiente será mucho más seco, una circunstancia que incrementa la peligrosidad desde el punto de vista forestal.
Riesgo extremo de incendios
La combinación de temperaturas extremas, viento y una humedad relativa muy reducida ha llevado a los servicios de emergencias a insistir en la necesidad de extremar las precauciones.
Las autoridades recomiendan evitar cualquier actividad que pueda generar chispas o llamas en entornos forestales, no abandonar residuos en el monte y respetar las restricciones establecidas en los espacios naturales.
La provincia ya ha registrado este verano varios incendios de pequeñas dimensiones favorecidos por las elevadas temperaturas y la sequedad del terreno, una situación que obliga a mantener la máxima vigilancia.
Un verano de récords y contrastes
Julio y agosto están dejando una sucesión prácticamente ininterrumpida de episodios cálidos.
Las olas de calor han alternado con jornadas de tormentas intensas, granizadas y cambios bruscos de temperatura, un comportamiento atmosférico cada vez más frecuente en el Mediterráneo.
Durante las últimas semanas, numerosas localidades de la provincia han registrado noches tropicales e incluso ecuatoriales, con temperaturas que no han descendido de los 25 grados.
Las consecuencias del calor no solo se han reflejado en los registros meteorológicos. También han tenido un impacto directo en la salud pública, especialmente entre las personas mayores y los colectivos más vulnerables.