La Comisión de Hacienda aprueba la cuarta modificación de crédito del año con el respaldo de PP, PSOE, Compromís y Vox, y la abstención de EU-Podemos.
La Comisión de Hacienda del Ayuntamiento de Alicante ha aprobado este lunes la cuarta modificación de crédito del Presupuesto municipal de 2025, por un valor de 500.000 euros, con el fin de financiar las obras de emergencia que se están ejecutando en la ladera noroeste del monte Benacantil para prevenir desprendimientos y reforzar la seguridad en el entorno del Castillo de Santa Bárbara.
El expediente, que será elevado al Pleno municipal del jueves, ha contado con los votos favorables del PP, PSOE, Vox y Compromís, mientras que EU-Podemos se ha abstenido.
La concejala de Hacienda, Nayma Beldjilali, ha explicado que “esta modificación de créditos es necesaria al tratarse de una situación sobrevenida que debemos acometer de emergencia para garantizar la seguridad en las inmediaciones del Castillo”. La edil ha agradecido “el voto a favor de la mayoría de grupos municipales que espero se mantenga en el próximo Pleno municipal”.
Además del expediente principal, la Comisión ha dado luz verde a otras modificaciones presupuestarias del Patronato Municipal de Turismo y de la Agencia Local de Desarrollo Económico y Social (Impulsalicante) destinadas a mejoras en el servicio de Salvamento y Socorrismo, así como al incremento de la cuantía global de productividad dentro de la carrera profesional de los funcionarios municipales, en cumplimiento del acuerdo entre el equipo de gobierno y Vox.
En relación con el Castillo de Santa Bárbara, las obras de consolidación del Benacantil ya están en marcha con la colocación de mallas de protección, y se prolongarán durante el próximo año con un presupuesto total de 1,5 millones de euros, de los cuales un millón se incorporará a las cuentas de 2026.
La actuación contempla la protección y contención del material pétreo inestable del macizo rocoso bajo el macho del Castillo, así como en el frente que recae sobre el Parque de la Ereta y otras zonas puntuales del monte que presenten riesgo. El objetivo, según el Ayuntamiento, es “evitar desprendimientos y garantizar la seguridad de visitantes y vecinos” en uno de los enclaves patrimoniales más emblemáticos de la ciudad.