El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) muestra por primera vez al público piezas originales y restos humanos procedentes de la Cova del Randero, en Pedreguer, un yacimiento clave para comprender las prácticas rituales y funerarias del Neolítico en el Levante peninsular. La exposición, titulada Rituales de pastores, recoge los resultados de más de una década de investigaciones arqueológicas desarrolladas entre 2007 y 2021.
La muestra ha sido inaugurada por el diputado de Cultura, Juan de Dios Navarro, junto al alcalde de Pedreguer, Sergi Ferrús, y representantes del MARQ y de las instituciones colaboradoras. El proyecto ha sido impulsado por la Diputación de Alicante en estrecha colaboración con el Ayuntamiento de Pedreguer y ha permitido documentar el primer caso confirmado de canibalismo ritual del Neolítico en el Levante español.
La exposición, instalada en el hall del museo, reúne materiales especialmente relevantes hallados durante las excavaciones, como un conjunto de puntas de flecha de sílex, un cráneo humano conservado como reliquia, restos mandibulares de un niño y diversas piezas cerámicas. Estos hallazgos han situado a la Cova del Randero como uno de los enclaves más significativos del este de la Península Ibérica para el estudio del Neolítico Medio y del Neolítico Final-Calcolítico.
Las investigaciones han permitido diferenciar dos grandes fases de ocupación. En la primera, correspondiente al Neolítico Medio (entre el 4500 y el 4000 a.C.), la cueva fue utilizada como refugio por pequeños grupos de pastores. Los espacios se adaptaron a un uso ganadero muy organizado, separando áreas para el ganado adulto, las hembras preñadas y los recién nacidos, mientras que la zona más interna se destinaba al descanso humano y al procesado de alimentos. En este ámbito se localizó una fosa con un gran recipiente cerámico empleado tanto para cocinar como para mantener el fuego y aromatizar el espacio.
La segunda fase, datada en el Neolítico Final-Calcolítico (entre el 3500 y el 2700 a.C.), revela el uso de la cueva como espacio funerario. Entre los hallazgos más destacados figura el cráneo completo de un varón adulto, de entre 35 y 45 años, hallado de forma aislada y protegido por piedras en la zona más profunda de la cueva. Su datación, en torno al 3400 a.C., lo sitúa varios siglos antes que otros enterramientos documentados en el mismo enclave. Junto a los restos humanos se han conservado elementos de ajuar funerario como cuentas de collar, colgantes, hachas, cuchillos de sílex y vasos cerámicos.
Especial relevancia tienen los restos óseos de dos niños, uno de corta edad y otro recién nacido, asociados a la fase ganadera del Neolítico Medio. El análisis antropológico ha identificado marcas de corte, fracturas intencionadas y mordeduras humanas, indicios que apuntan a la práctica de un canibalismo ritual vinculado al ámbito funerario. Los investigadores interpretan este comportamiento como parte de un rito de duelo, posiblemente relacionado con la idea de mantener el vínculo con los miembros fallecidos del grupo.
Con esta exposición, el MARQ acerca al público uno de los episodios más singulares y complejos de la prehistoria reciente en la provincia de Alicante, poniendo en valor un yacimiento que ha aportado información clave sobre la vida cotidiana, las creencias y los rituales de las primeras comunidades agroganaderas del Mediterráneo occidental.