La organización utilizaba lanchas rápidas para llevar droga a Argelia y regresar con migrantes hasta las costas de Alicante, Murcia, Almería e Ibiza, en una operación conjunta de Policía Nacional, Guardia Civil y Europol
Una operación conjunta de la Policía Nacional y la Guardia Civil, con la colaboración de Europol y el apoyo de las policías de Francia, Portugal y Polonia, ha permitido desarticular una de las mayores organizaciones criminales dedicadas al tráfico marítimo de personas en el Mediterráneo. La red, considerada una de las estructuras de origen argelino más importantes detectadas hasta la fecha, utilizaba embarcaciones de alta velocidad para transportar drogas desde España hasta Argelia y aprovechar el viaje de regreso para introducir migrantes de forma irregular en las costas de Almería, Murcia, Cartagena, Alicante e Ibiza.
La investigación, iniciada en 2023, ha permitido atribuir al grupo 64 travesías ilegales, mediante las que habría introducido en España a más de 2.000 migrantes, obteniendo beneficios superiores a 24 millones de euros.
78 detenidos y cuatro cabecillas arrestados
El operativo se ha saldado con 78 detenidos, de los que 77 fueron arrestados en España y uno en Argelia. Entre ellos figuran cuatro de los principales responsables de la organización, considerados por los investigadores como Objetivos de Alto Valor, además del denominado «hawalader», encargado de gestionar la infraestructura económica de la red. Un total de 27 personas han ingresado en prisión provisional.
En la provincia de Alicante fueron detenidas 11 personas, dentro de una operación desarrollada también en Almería, Murcia, Cartagena, Ibiza, Palma de Mallorca, Palencia, Huelva, Córdoba, A Coruña, Sevilla, Lugo y Argelia.
Una estructura altamente organizada
Según la investigación, la organización operaba mediante una estructura jerarquizada con ramificaciones en Andalucía, la Región de Murcia, la Comunitat Valenciana, Baleares y varios países europeos, entre ellos Francia, Portugal, Italia y Polonia. Contaba con un líder que coordinaba toda la actividad criminal y financiaba tanto el tráfico de personas como el envío de drogas sintéticas al norte de África.
La red disponía de una importante infraestructura logística formada por embarcaciones de gran potencia, vehículos, pisos de seguridad, teléfonos satelitales, sistemas GPS y comunicaciones cifradas. Durante la operación se intervinieron 18 embarcaciones de alta velocidad, valoradas en más de cinco millones de euros, además de abundante material especializado.
Drogas hacia Argelia y migrantes en el viaje de vuelta
Los investigadores comprobaron que la organización había diversificado su actividad criminal mediante un sistema de doble flujo. Las embarcaciones salían desde España transportando sustancias estupefacientes, principalmente MDMA, hacia Argelia y, una vez descargadas, regresaban cargadas con migrantes que desembarcaban en distintos puntos del litoral mediterráneo español.
Cada persona transportada llegaba a pagar 12.000 euros, y algunas travesías reunían hasta 50 migrantes, a lo que se sumaban los beneficios derivados del tráfico de drogas y del abastecimiento ilegal de combustible para las lanchas rápidas.
Travesías extremadamente peligrosas
La Policía describe unas condiciones de transporte especialmente peligrosas. Los migrantes viajaban hacinados, sin chalecos salvavidas, a gran velocidad, de noche y con fuerte oleaje. En algunos casos, incluso eran atados para evitar que cayeran al mar durante la travesía.
Antes de embarcar permanecían hacinados en infraviviendas situadas en la costa argelina, donde esperaban la salida de las embarcaciones.
Violencia y arsenal
La investigación también ha puesto de manifiesto el elevado nivel de violencia empleado por la organización tanto contra sus propios integrantes como contra los migrantes y las fuerzas de seguridad. Los agentes documentaron amenazas, coacciones, secuestros y agresiones, además de contactos con organizaciones criminales internacionales como la denominada «Mocro Maffia» y la «Milieu Marseillais».
En los 17 registros practicados en inmuebles de Almería, Murcia, Cartagena y Alicante se incautaron 15.000 pastillas de MDMA, 61 kilos de hachís, cocaína, metanfetamina, armas, munición, cuatro vehículos, 725 litros de gasolina, 26.675 euros en efectivo, dispositivos de geolocalización y diverso material logístico, además del bloqueo preventivo de bienes vinculados a la organización.