Está dividido en dos actos: la Vespra (Víspera), que se representa el 14 de agosto y el Dia de la Mare de Déu, el 15 de agosto. El acceso a la basílica es libre ambos días.
Hoy, 14 de agosto, la Basílica de Santa María acoge La Vespra, la primera parte del Misteri d’Elx, el drama sacro-lírico medieval que representa la Dormición, la Asunción y la Coronación de la Virgen María. Esta tradición se celebra desde el siglo XV y es la única representación medieval dentro de un templo católico que se ha mantenido viva hasta la actualidad, gracias a la bula del Papa Urbano VIII en 1632. La música del Misteri combina melodías gregorianas, renacentistas y añadidos barrocos, adaptadas al templo barroco diseñado para su representación.
La UNESCO reconoció en 2001 el Misteri como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando su valor en la transmisión cultural entre generaciones.
Acceso libre
El acceso a la basílica, tanto el 14 como el 15, es libre, permaneciendo sus puertas abiertas de par en par; aunque, debido a la enorme popularidad de la obra y a la devoción que por ella sienten los ilicitanos, resulta imprescindible acudir al templo con varias horas de antelación.
Calendario de representaciones 2025
11 y 12 de agosto, 22.30 h.: Ensayo general (con entrada).
13 de agosto, 17.30 h.: Ensayo general (con entrada).
14 de agosto, 18.00 h.: La Vespra, o primera parte del Misteri d’Elx (entrada libre).
15 de agosto, 10.00 h.: Procesión-entierro de la Virgen por las calles de la ciudad.
15 de agosto, 18.00 h.: La Festa, o segunda parte del Misteri d’Elx (entrada libre.
La Nit de la Roà
Además, esta noche (del 14 al 15 de agosto) adquiere un significado especial en las fiestas de Elche. Tras la representación de La Vespra, la Virgen muere rodeada de los apóstoles y, mientras su alma es elevada al cielo por el coro del Araceli en la Basílica de Santa María, su cuerpo permanece expuesto en el cadafal para la veneración de los fieles. Durante toda la noche, miles de ilicitanos participan en la tradicional Roà, recorriendo las calles con cirios encendidos por el mismo itinerario que seguirá, a primera hora del día siguiente, la procesión del entierro de María. Es un momento cargado de emoción y devoción: se cumplen promesas, se recuerdan a seres queridos y se mezclan sentimientos de recogimiento, fe y alegría comunitaria.